Independientemente de si tenemos una tarifa indexada o una tarifa fija de luz, veremos que en los meses de verano pagamos más por la energía. Pero para saber por qué sube la factura de la luz en verano primero debemos saber distinguir entre precio de la energía y consumo de energía.
En una factura de luz influyen dos variables a la hora de pagar más o menos, la primera es el consumo que exista en esa factura y la segunda es el precio. Uno se multiplica por el otro, por lo tanto siempre afectará si tenemos uno de los dos altos.
Para que se entienda esto vamos a explicar los dos conceptos de la factura que hacen que suba la factura de luz en verano.

Consumo eléctrico en verano
El principal multiplicador de una factura de luz es el consumo, cuanto más energía consumamos siempre obtendremos una factura de luz más elevada. Y en verano siempre vamos a consumir más, el principal motivo será el calor y los aires acondicionados.
Aunque el aire acondicionado se lleva la mayor parte del incremento, no es el único responsable. El frigorífico y el congelador trabajan más horas para mantener su temperatura cuando la vivienda está a 30 grados, los ventiladores están en marcha casi todo el día y, en muchos hogares, se suman bombas de piscina, deshumidificadores o simplemente más horas dentro de casa durante las vacaciones. Todo eso se acumula dentro del mismo periodo de facturación.
En estos casos podemos conseguir reducir el consumo, controlando cuánto consume el aire acondicionado, ponerlo en las horas más baratas o ajustando la temperatura ideal del aire acondicionado en verano.
Este último punto es probablemente la palanca más rápida que tenemos: cada grado que bajamos por debajo de los 24-26 ºC recomendados puede incrementar el consumo del equipo entre un 7 % y un 10 %. Poner el aire a 21 ºC en lugar de a 25 ºC no enfría antes, simplemente hace que el compresor trabaje mucho más tiempo del necesario.

Precio de la energía en verano
El precio de la energía puede variar en verano, sobre todo si estamos en una tarifa indexada, donde el precio variará según la estación del año, varia cada cuarto de hora de cada día de cada mes.
Aquí tenemos que diferenciar dos tipos, las personas que tengamos contratada una tarifa fija o los que tengamos contratada una tarifa indexada.
Tarifa fija
Para los suministros que tengan contratada una tarifa fija, la razón de por qué sube la factura de la luz en verano es clara y única, consumen más y ese mayor consumo multiplicado por el mismo precio siempre te va a dar una cantidad superior.
Dicho de otra forma, en una tarifa fija el precio deja de ser una variable y se convierte en una constante. Toda la subida que veamos en la factura de julio o de agosto está explicada exclusivamente por los kWh de más que hemos gastado. Es más previsible, sí, pero también significa que no tenemos ningún margen de maniobra por el lado del precio.
Tarifa indexada
Aquí la cosa cambia, en lineas generales en los meses de verano el precio de la energía tiende a subir y se pone en sus momentos más caros, junto con los meses mas fríos de invierno.
Esto resulta en un coctel explosivo para la factura de la luz en verano aumentando la cantidad de consumo que es el primer concepto a multiplicar y aumentando también el precio de la energía que es el segundo concepto a multiplicar.
En esta situación podríamos pensar que los clientes de tarifas indexadas no tiene ninguna forma de evitar pagar más en la factura de la luz en verano, pero no es del todo cierto.
Desde que se ha instalado tanto fotovoltaica en España hemos conseguido reducir a 0 el precio de la energía en muchas de las horas a lo largo del día, las personas que tienen contratada una tarifa indexada pueden aprovecharse de eso cada día y consumir la mayoría de su energía en estas horas.
Y aquí hay una coincidencia que nos juega a favor: esas horas de precios hundidos son las centrales del día, justo cuando más aprieta el sol y más falta hace refrigerar la vivienda. Enfriar la casa a mediodía y dejar que aguante durante la tarde puede salir mucho más barato que encender el aire a las nueve de la noche, cuando la fotovoltaica ya no produce y el precio vuelve a dispararse. La diferencia entre una franja y otra puede ser de varias veces el precio del kWh dentro del mismo día.
Impuestos
A todo esto debemos sumarle la cantidad de impuestos que se ciernen sobre el resultado de esa multiplicación, y es que el impuesto eléctrico (IE) y el IVA, son dos impuestos que tendremos que añadir una vez obtengamos el resultado de multiplicar el consumo por el precio de la energía.
Y este verano ese añadido pesa más que en los anteriores. Desde el 1 de junio de 2026 se han retirado de forma definitiva las rebajas fiscales que se venían aplicando desde la crisis energética: el IVA de la electricidad ha vuelto al 21 % y el Impuesto Especial sobre la Electricidad ha pasado del 0,5 % al 5,11 %. Para un hogar medio eso supone alrededor de un 15 % más de factura sin haber cambiado un solo hábito de consumo. Es decir, este año no solo multiplicamos más consumo por un precio más alto, sino que además el porcentaje que se aplica sobre ese resultado es mayor.
Conviene recordar también que el término de potencia no cambia de una estación a otra. Pagamos lo mismo por la potencia contratada en enero que en agosto, así que toda la diferencia que veamos entre la factura de mayo y la de agosto está en el consumo, en el precio y en los impuestos que se aplican sobre ambos.
En conclusión
Con estos datos se ve claramente que las razones de por qué sube la factura de la luz en verano, no solo tienen que ver con la mejor hora de poner el aire acondicionado o si debemos usar el ventilador o el aire acondicionado.
Tienen que ver con cuanto consumimos en kWh y a que precio consumimos esos kWh, lo que se traduce, si tienes una tarifa fija no tienes escapatoria y si tienes una tarifa indexada estás casi obligado a mover tu consumo a horas baratas.